La llamada amistad con mujeres bonitas, o con mujeres que nos gustan, que todo es lo mismo, nos expone a muy ciertos peligros que pueden ir desde el aprovechamiento menor hasta la devastación. La mujer que sabe que nos gusta y a la que no gustamos, no dejará en ningún momento de ser mujer para sí, aunque no para nosotros, y de serlo por el lado peor. Ella gozará de todas las ventajas de la amistad con un hombre y nosotros de ninguna con una mujer. Como quiera que ella se siente a salvo “en el centro de sí misma”, usufructará de nuestro secreto íntimo, de nuestro ímpetu disfrazado, valorándolo por lo que realmente es: deseo, y dándonos a cambio lo que no queremos: amistad. En realidad feria con nosotros en mala moneda, pero no podemos decir que sea moneda ilegal, puesto que es la misma que, en apariencia, le proponemos. El cuño es legítimo y la ley del metal es corriente, pero no lo son las equivalencias. Donde se nos consiente –y aún se nos exige– conducta y sacrificios de amor y se nos paga con amistad, el fraude es evidente aunque no sea visible. Nos muestran, o nos dejan ver, una mercadería; tácitamente nos la justiprecian y, a fin de cuentas, nos pagan con otra que es para usos totalmente distintos.
A cuenta de este juego ilícito regalamos bombones de alto precio, nos sometemos al agio o a la incomodidad del mercado de entradas a los espectáculos, molestamos a ilustres cirujanos amigos para que escarben apestosamente en las vísceras de ignoradas madrastras, escuchamos tremebundos versos, caemos abatidos bajo voces horrísonas, tenemos que alabar artes domésticas nauseabundas […] ¿Y todo para qué? Para seguir siendo amigos de quien no deseamos serlo aunque supongamos serlo.
Extracto de Las Buenas Maneras, de E. Blanco-Amor.
Creo que Eduardo estaba un poco jodido con el mundo cuando escribió este libro o quizá simplemente estaba resarciéndose de alguna amiga con la que nunca consiguió nada. Eduardo, eres muy grande, hacer un texto así en lugar de llamarle directamente puta, eso sí que son buenas maneras.


Siempre me preguntó—-
¿Puede haber amistad entre un hombre y una mujer sin que ninguno tenga más interés que la pura amistad?
Lo tengo que pensar. ¿Qué opinas?
Un beso
Pienso que puede existir sin que necesariamente ninguno de los dos sea homosexual, la verdad. en cuanto al texto, fabuloso…sí señor, eso son buenas maneras…ni que sea por el esfuerzo de galantería..jajajaj…
Slds
Mecago en dios, que de aquella no había, que si no álguien le hubiese dicho:
“PÍDELE EL MESSENGER, EDU”
Joder, es un maestro ese hombre.
Aunque se debió de comer una de hígados….
@Holly Golightly Una amistad auténtica puede ser, y de hecho existe, pero hay de reconocer que no es lo más habitual. Hay otro tipo de amistades, menos intensas, en las que casi siempre se da un cierto tipo interés, aunque éste no sea sexual.
@Xavs Yo también pienso que puede existir pero voy a añadir algo, que no viene mucho al tema, aunque no hubiese interés sexual porque uno fuese homosexual, podría existir otro tipo de interés. La amistad con mujeres “cools” o de otro estatus también existen y se parece mucho al contrato que plantea Blanco-Amor.
@Fer Eduardo Blanco-Amor en una conversación de messenger, eso es algo que no lo paga el dinero. Sí, se comió los hígados más de una vez pero cuando se puso a escribir esta parte del libro (que no viene mucho a cuento en un libro de buena educación y modales) debió pensar: “Ahora te vas a cagar, Marta”. A mí es lo que me parece…
Jajaja, que bueno el texto. Lleva razón.
jajajajjajaj
lo de “,Marta” me acaba de reventar. Que risa
FAIL
esa red social es dios, ya estoy a fuego ahi, a ver si pillo con un libro.
Pienso que si puede existir amistad sin ningún interes para compartir opiniones y experiencias