Sillas de la serie Sushi de los hermanos Campana

También hoy, hay quien privilegia un cierto styling, es decir, mimar la apariencia para que el producto resulte más deseable. Algo aceptable siempre que esa atención a la apariencia no interfiera con la buena función del producto. Lo que resulta inadmisible hoy es que se presentan como “diseños” unos objetos deliberadamente feos y de dudosa utilidad. Obras que vemos sobre todo en revistas y exposiciones, cuyo único propósito es provocar. Objetos creados para llamar la atención a costa de olvidar todo: tanto las exigencias funcionales más básicas, como incluso las estéticas. Este extraño planeamiento se aleja totalmente de la esencia misma del diseño. Por suerte, son obras que no llegan a arraigar, pues si divierte verlas, no convence usarlas. Pasado un tiempo, el factor chocante decae y pronto se olvidan.

Extracto del libro “Conversando con estudiantes de diseño” de André Ricard.
Imagen: sillas de la serie Sushi de los hermanos Campana, creadas en 2002.

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