Muchas de las chicas llevan grandes escotes y vestidos estampados. Se pintan los labios de fresa y caminan sobre tacones puntiagudos. Sus ojos están acostumbrados a las brumas cálidas de la noche. Beben campari o martini. Ríen más de la cuenta, porque aún no conocen la eficacia de la sonrisa. Se miran en los espejos que se esconden en las esquinas y dejan que los reflejos de los neones resbalen sobre sus hombros como una cascada de nieve azulada. Arrugan los labios frente a la polvera del maquillaje, pero no se encuentran lo suficientemente bellas. Alguna se despedirá fingiendo que la están esperando, pero todos saben que nunca tiene adónde ir.
Las que se quedan creen que han ido a aquel bar a sentirse deseadas, pero no es verdad. Les gusta sentirse observadas, nada más. Mejor dicho, seleccionadas. ¿Para qué? Tal vez para una función de reestreno o para una noche loca.
Y allí siguen todas, perdidas en la morosidad de las miradas y las esperas, proyectadas en las botellas en las que se miran los hombres. Todos han venido a buscarme, piensan ellas. Nadie ha venido a buscarte, mienten ellos, y piden otra copa.Extracto: “El cielo de septiembre“, Pere Joan y Eduardo Jorda.
- 28.09.2008
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Que buen texto. Genial.
es verdad, muy buen texto…por eso será que volvemos solos a casa…
El texto es precioso y, tristísimo.
Es verdad, la ficción a veces es tan real que mata.
Te adjunto un texto al que me ha recordado, a mí me encantó.
““Las chicas son raras, muy, muy raras.
Porque se visten de maneras extrañas, porque imaginan mundos que no existen,
porque juegan a atormentar a sus muñecas, porque toman el té en tazas de plástico,
porque escriben sus sueños en una libreta,
porque hacen pastelitos de extraños colores, porque lloran, porque tienen muñecos de trapo…
Las chicas son raras porque no son chicos.
Leer mentalmente este texto en un bar/discoteca cualquier jueves/viernes/sábado es una sensación extraña, entre ironía, melancolía y tristeza. Es realista, destruye todos los disfraces y actitudes adoptadas que surgen por la noche.
@Holly, ése texto que citas es una verdad como un templo, pero también que las chicas, por raras, nos gustan.